Sencillo. Siempre tuve esta virtud, no lo había explotado, no le había dado el tiempo suficiente para hacer que esto sea algo mucho más constante en mí. Me gusta, lo disfruto, vivo y sueño mediante las letras. Quiero dar sentido, quizá no hoy, no mañana; pero me aferro a la frase que dijo mi mamá: “Todo esto dará su fruto en su tiempo”.

Recuerdo –

No sé si estaba a 2 o 3 años de salir bachiller, era la clase de literatura, con la Prof. Montalvo. La clase era de las diferentes formas que puede tomar una poesía y en cada una nos daban a escribir ejemplos, lo que saliera de cada uno. Entre uno de esos escribí un poema solo de dos estrofas y una compañera, Guisela, lo leyó y le gustó tanto que lo escribió en su cuaderno. No recuerdo el poema, no tengo el papel y no sé si ella lo habrá guardado, lo dudo.

Si hubiera sido un poco más vivo, me hubiera dado cuenta que, a lo mejor, escribir era algo que quería salir en ese momento; pero (y como dice El Chavo) sin querer queriendo, lo dejé dormir por más tiempo.

Hoy escribo porque me nace hacerlo, escribo poemas en mi agenda, pienso y vivo la historia para mi próxima novela; pero por sobre todo, espero que el mensaje que lleva se quede donde debe quedarse, en la mente y corazón de los lectores.