Recordaba cómo es que nace mi primera poesía; pero es necesario aclarar algo; a lo mejor (quizás por accidente) alguna vez haya escrito antes; pero no me di cuenta de lo que podía hacer cuando mis emociones eran removidas y convulcionadas. La historia que sigue es de mi primera poesía, es la historia del primer conjunto de palabras ordenas por mis pensamientos y haciendo efecto en alguien.

Siempre hablaré de mi profesora de la literatura, de su pasión por su materia, de sus anias por hacernos gustar la poesía, las novelas, los libros, las letras, y creo que en algún momento lo logró porque recuerdo que algunas de mis compañeras se aprendían de memoria algunos poemas de Neruda (bueno para ser exacto: Poema 20 de Pablo Neruda).

Estando en una de las clases de la Profesora Teresa Montalvo, ella nos hacía practicar lo que íbamos aprendiendo en el momento. “Escriban una poesía applicando lo aprendido…” – nos desafiaba.

Lamento no recordar lo que escribí en alguna de las clases de mi profesora; pero puedo compartir con gran emoción lo que sucedió en una de esas tardes.

Escribí un poema como práctica y una compañera, que se sentaba relativamente cerca, me pide leer lo que escribí. “¡Qué bonito Willy!” – fue la expresión de ella. Todas las emociones volaron a cien en ese momento. Escribí algo que a alquien le gustó, eso ya es algo que marcó mi alma de por vida.

Hyo sigo en el afán de escribir, sigo en la búsqueda de la mezcla perfecta de las palabras para llegar a mover emociones y sentimientos. Las emociones, las letras, las palabras (las de siempre y algunas nuevas), las historias, las ideas, los sueños, los desafíos… todo esto están ahí, solo es cuestión de escribir para llegar a ellos.

Sigo escribiendo.