En este próximo mes de febrero, 29 para ser exactos (aunque no tengamos ese día en este año) igual celebraremos nuestro 6to aniversario de matrimonio. Dos hijos, Niah Siara con casi 5 años e ingresando a su primer curso en la escuela. Ian Simei con casi 3 años aprendiendo y creciendo muy rápido.

Debo reconocer que en este tiempo he aprendido algunas cosas de mi esposa. Entre las tantas cosas, puedo comentarles sobre un “truco” que aprendí en el momento de comprar algunas prendas de vestir. Yo siempre preguntaba por el precio y decidía de acuerdo a eso y el estilo de la camisa. Me sorprendí que al momento de ir (por primera vez) a comprar con mi esposa ella agragó la siguente frase justo luego de escuchar el precio: “¿y por cuarta? – y notoriamente el precio por camisa era menor.

Por lo general compro camisas o pantalones una vez por año, de ahí sólo los recibo de regalo. Al comenzar este 2014 me compraron camisas y siempre decido qué hacer con las caminsas viejas. Aunque resulte increible, no quería deshacerme de algún parte de camisas viejas. Por suerte al final me di cuenta que al tener camisas nuevas, geniales por cierto, no valía la pena que conservar las anteriores.

Me dí cuenta que muchas veces guardamos “camisas viejas” en nuestra vida, esas mismas que nos dejan disfrutar de lo nuevo y mejor que tenemos a nuestro alcance o en nuestras manos.

¿Cuáles son tus camisas viejas?.