Todos tenemos distintas maneras de actuar frente al miedo, es lo interesante de ser diferentes. He sabido de gente que se ríe cuando sienten temor, algunos son más nerviosos, otros lloran, otron se agitan, otros se paralizan… todos tenemos diferentes manera de mostrarnos ante el temor, ante un momento que demanda alguna acción peligrosa o temeraria.

Considero, por experiencia, que una de las reacciones más peligrosas ante el miedo es no hacer nada. ¿Por qué? – entiendo que algunas veces no es tan sencillo hacer algo, moverse en alguna dirección; pero con todo eso creo que no saber o no estar seguro hacia dónde ir, no es necesariamente quedarse inmóvil.

Quedarse quieto es distinto a no hacer nada. Definitivamente.

Muchas veces es necesario quedarse quietos, observar, pensar y meditar; pero en el fondo eso no significa no hacer nada. En ocaciones, y por no quedarnos quietos, hemos cometido muchos errores.

Con todo, ¿dónde hemos dejado las emociones de emprender y hacer algo nuevo? – confieso que me he quedado quieto por un tiempo; pero es hora de moverse. Quedarse en un solo lugar por mucho tiempo provoca adormecimiento; y de ahí es más complicado moverse porque nos acostumbramos a lo cómodo muy fácilmente.

Decido moverme, decido pensar y no hacer nada por temor. Al final de todo, ¿qué mejor que estar en movimiento? – es más peligroso no dejar huella, da más miedo no existir.