Tengo el gusto de mirar el nuevo “traje” de mi sitio personal. Suelo cambiar cada cierto tiempo, por lo general cada año; pero al mismo tiempo debo cuidar aspectos que son parte mía. Cuando comencé era sólo artículos, de todo un poco: inspiración, poesía, tecnología, política, etc. Pasó el tiempo y luego publiqué un par de libros y además de libros electrónicos; recientemente me animé a publicar algunas de mis fotografías.

pasado

Con todo, era necesario pensar en todo lo que hago para que de alguna, mi sitio ayude a que todo lo que hago pueda llegar de una manera agradable a quienes se den una vueltita por aquí.

En medio de este trabajo volví a ver mi anitugo blogroll; la lista de mis contactos a quienes visitaba de vez en cuando por sus publicaciones. Algo que me llamó la atención; la mayoría (casi todos) dejaron de publicar, ya no escriben desde hace años y otros lo hacen de ‘mes en cuando’ – atrás estan las primeras publicaciones que alguna vez se animaron a escribir.

Tuve nostalgia de los primeros blogueros de Santa Cruz, de las primeras reuniones de la blogósfera Boliviana, Bloguivianos…

Atrás quedan algunas cosas, lo nuevo no necesariamente debería sepultar las grandes cosas que valen la pena conservar.