Cuando llegamos a aprender lo que significa amar, cuando por fin nos damos cuenta que vale la pena amar y que no es algo simple y egoista, que no solo es recibir por conveniencia y placer, cuando por fin entendemos que la cantidad de amor que recibimos muchas no es proporcional al que damos; pero que a pesar de eso igual amamos.

Amo.

A Dios. Sin el deseo de entrar en un debate sin final. Creo que Dios está tan cerca de cada uno que solo se necesita fe para verlo, sentirlo y depender de Él, la fe suficiente y necesaria, quizá muchos menos que la que se necesita para no creer de su existencia. Amo a Dios por sus dones y por ser el único y verdadero fundamento del amor.

Mi familia. Siempre pensé en lo que esto significaba en verdad, decir “mi familia” conlleva mucha responsabilidad, no es solo decirlo como y nada más, es entregar más allá de nuestras fuerzas. Amo a mi familia, quiero lo mejor para ellos, romper sus cadenas, enseñarles y que tengan verdadera convicción. Amo a mi esposa, amo a mi hija, amo a mi hijo; no hay nada que no pueda hacer para mejorar su futuro. Definitivamente amo a mis padres, gracias a su esfuerzo y trabajo estoy aquí, amo a mis hermanos, a sus familias porque hacen que la familia sea más grande. Amo a mi familia porque es la base para aprender a vivir.

Desde que tengo memoria me encantó la tecnología. Tengo el privilegio de haber crecido con la tecnología y con el avance de la comunicaciones, en mi época se gestaron grandes avances y soy testigo de todo aquello. Amo mi trabajo, me encanta escribir códigos, diseñar, inventar, aprender, actualizarme, dar conferencias y charlas a quienes viene por detrás. No quiero detenerme en aprender, estar al tanto de cómo llegar más lejos y de la mejor manera. Hay grandes herramientas para ser utilizadas.

Inventé momentos. Escribo, es un talento heredado de mi mamá. No me quedé con la intriga de saber lo que se siente publicar un libro, no me quedé con mis letras, tienen su espacio en el tiempo. Amo a mi inspiración, amo a mi complicidad, amo escribir de su sonrisa, de las caricias, cuando te conviertes en una rosa tentando al picaflor, cuando eres flor de tajibo, cuando eres lluvia, invierno, sol y girasol; amo tus silencios porque me hace escribir de igual manera. Me gusta escribir y escribo porque existes, eres mi inspiración y nadie te conoce, nadie sospecha cuando charlamos por largo tiempo y animas mis letras. Estas en todas partes y estas tan lejos. Que no me falte esta inspiración, me gusta abrazarte y sentir tus besos.

Amo.

Razones, motivos… sobran. Momentos llegaron y siempre habrán. Decido amar.