El guiño entre el espacio y nuestro tiempo.
El abrazo en la cima y luna.
El beso cerca de tus ojos.
El destino nos cubrió con la lluvia.
La noche nos perfumó el alma.

El río que no termina de cantar.
El aire que juega con un suspiro.
La noche que se esmera en despertar.
El camino que se lleva el secreto.
Un anuncio de emociones entre manos.

Un horizonte sombrío y distante.
Un defecto y una caricia espinada.
Un silencio que ensordece una canción.
Pocas gotas se hacen sentir, sonrisas leves.
Yo lo llamaría… nostalgia.

Desde un escondido rincón del destino, encuentro esto y lo comparto con ustedes. Eso de guardar cosas y que aparezcan mucho tiempo después.