Te creo, quizás como nadie más lo hace, quizás como nadie más lo hará. Te creo y me que llamen loco, que me critiquen cuanto quieran; al final yo caigo de espaldas; porque yo se que a un centímetro del suelo tú me sostendrás.

Te creo, te creo a ojos cerrados…
Y creo cuando me dices “te amo”.
Creo cuando me escribes en privado,
Creo que tienes alergias raras,
Creo cuando me dices cada historia,
Creo cuando si me dices que 2+2 es 5,
Creo en el dolor de tu uña dañada,
Creo en tu risa libre de falsedad,
Creo que me pellizcas por nervios,
Creo que halas el pelo por emoción,
Creo en tus lágrimas de tristeza,
Creo que disfrutas más el pollo,
Creo que comes cada uno de mis chocolates,
Creo en tus enojos incontrolados,
Creo que la ausencia nos hace pelear,
Creo en nuestro futuro,
Creo que podemos caminar juntos,
Creo en tus besos sencillos,
Creo en tu seriedad incómoda,
Creo en tu rabia aunque me lastima…

Ahora, si quieres, dime que no me amas y te creeré; aunque te pediré que lo confirmes cien millones de veces; porque antes me dijiste un gran “te amo” y te creí.