Todos los discursos dichos hasta ahora llevan el mismo color, el mismo sabor y las mismas palabras, lo único que cambia es la fecha porque ese discurso no se hacía desde el año pasado. No estoy en el afán de que se me considere un antipatriótico, un antiboliviano o un anti salida al mar; pero definitivamente no me gusta esta fecha por el nivel que se le da y por el falso compromiso en las palabras de todos.

Tengo recuerdos de las lecciones de mis profesores justo en estas fechas, Eduardo Abaroa, que no enviaron la ayuda hacia la frontera boliviana porque estaban en carnaval, que defendió con ganas y se paró firme en Topater y al final de todo su frase célebre. Al final de todo la aplicación, nosotros tenemos el deber, la obligación civil de recuperar el mar.

Desde hace un tiempo que veo esta fecha como una celebración de una guerra perdida, cada año retomamos los mismos recuerdos y le damos un toquesito “moderno” con nuevas frases que reflejan la impotencia de hacer un trabajo que valga la pena ser seguido para recuperar y tener un salida al mar soberana. Considero que amenazar, dar gritos, buscar pelea, criticar y emitir palabras huecas no nos llevarán a ningún lado… solo a otro nuevo año celebrando, marchando y haciendo feriados por una guerra que perdimos hace mucho.

No celebro una guerra perdida, celebro que tenemos formas y alternativas de hacer un trabajo serio para tener una salida soberana al mar; pero que no sabemos aprovechar.