La historia nos presenta a un gran persona. En estas fechas, muchas personas en el mundo lo recuerdan de diferentes maneras. Algunos prefieren no hacerlo.

Estuve mirando algunas publicaciones en diferentes redes sociales. Al final de cuentas todos, de alguna manera, reconocen la existencia y el hecho de que Jesús afectó la historia en gran manera. Pensando bien, dudo mucho que Jesús haya querido afectar solamente la historia.

¿Quién era Jesús?, ¿Pro qué vino a la tierra?, ?Era realmente quien dijo ser?, ¿Realizó todos esos milagros?, ¿Murió y resucitó?, ¿Podemos confiar que es Dios?…

Entrar a detalle en cada uno de estos temas conlleva mucho tiempo y lectura, sin duda. Aunque a algunos les cause un poco de escozor, a muchos son guiados simplemente por medio de la fe. Creer que alguien (o algo) existe, sin haberlo visto. Tan sencillo como eso.

Al comenzar el lunes, Jesús dejará de estar en la tele, en los pensamientos, en las charlas, en documentales o en cualquier otro lugar donde haya sido tomado como centro de discusión; pero me queda la gran duda… ¿Qué realmente debemos hacer con ese tal Jesús?