Caminabas por la vida con una promesa,
Sonreir sin comprometer tus abrazos,
Vivir sin entregar tu corazón,
Besar la vida con tus labios del alma.
Sentenciado fue, 24 meses para volar libre.

Caminabas junto al río leyendo sus poemas,
Caminabas en su orilla acariciando sus haikus.
Paseabas y mojabas tus pies en sus rimas
Y sentiste latir el corazón. Esa promesa se tambaleó.

¿Cómo se le explica a la razón? -pensaste-
¿Si, en medio se encuentra el corazón?.

Nada sucederá, te animaste; te sentaste atenta;
Y tomaste la piedrita más sencilla,
Viste su belleza oculta.
Y ese encuetro se hizo poesía.
Fue el momento justo.

¿Por qué esa piedrita?.
¿Qué te suma al alma?.
Apenas te ofrece poesía imperfecta,
De a poco te muestra sus temores,
A chorros salen sus errores.
Y de vuelta piensas:
¿Cómo entendería la razón?,
¿Si, en medio se encuentra el corazón?.

¿Cómo se guarda el corazón?.
¿Cómo se cubre la vida de los dolores?.
Elegiste la piedrita más común,
Solo porque así lo quisiste.
La llevaste a casa y la expones orgullosa.
Cada mañana le dices: “Yo te elegí”.

La poesía no alcanza para tanto,
Las rimas no son tan perfectas para esta historia,
Los haikus estan celosos de tus ojos,
Los libros no han guardado este cuento.

Caminabas por la vida con una promesa,
Pero decides dejarla de lado,
Decides arriesgarte por aferrarte a perder,
Apostaste a perder en este río de poemas.

Elegiste. Me elegiste.