No se mide en kilómetros, no es por las horas de silencio, no es por la cantidad de pensamientos obsurdos, ni por las noches de horas lentas. No se mide por la cantidad de minutos, no se mide por el espacio entre nuestros besos, ni por la cantidad de latidos por miedo al futuro.

Tenemos esta distancia porque merecemos llorar, porque tienes la perfección ante este imperfecto amor.

Distancia. No se mide por la cantidad de poemas, ni por las lunas oscuras, no se mide por las canciones dedicadas, ni se mide por la cantidad de tesitos para dormir tranquilos.

Tenemos esta distancia no programada, sin avisar. Retenemos los gritos, salen camuflados entre sonrisas.

La distancia, se mide mejor por la cantidad de “te amo” que reprimimos hasta hoy.