El Valor De La Palabra

Toda nuestra cultura nos ha heredado y manchado el no darle valor a la palabra:
– ¿A qué hora llegas?
– ¿Vas a venir?
– ¿Lo haces para mañana?
– ¿Puedes terminar el trabajo?
Estoy muy seguro que nos hemos enfrentado con esas preguntas alguna vez. Ahora, ¿qué valor le hemos dado a nuestra palabra cuando dimos una respuesta?

Esta semana en el diploma de liderazgo y emprendimiento, dictado por Ricardo Román, recordamos la importancia que tiene el darle un valor elevado a nuestra palabra, esa misma que nos compromete, esa misma que nos identifica, esa misma que hablamos y que muchas veces no pensamos. Seguramente han escuchado hablar de un código de ética en el Japón, el Bushido; es el código de honor que rigen a los samurais, entre sus declaraciones están estas que me llaman mucho la atención:

[Makoto – Honestidad, Sinceridad absoluta]
Cuando un samurai dice que hará algo, es como si ya estuviera hecho. Nada en esta tierra lo detendrá en la realización de lo que ha dicho que hará. No ha de “dar su palabra” no ha de “prometer”, el simple hecho de hablar ha puesto en movimiento el acto de hacer. Hablar y hacer son la misma acción.
[Meiyo – Honor]
El auténtico samurai solo tiene un juez de su propio honor, y es él mismo. Las decisiones que tomas y como las llevas a cabo son un reflejo de quien eres en realidad. No puedes ocultarte de ti mismo.
[Chuugi – Lealtad]
Para el samurai, haber hecho o dicho “algo”, significa que ese “algo” le pertenece. Es responsable de ello y de todas las consecuencias que le sigan. Un samurai es intensamente leal a aquellos bajo su cuidado. Para aquellos de los que es responsable, permanece fieramente fiel. Las palabras de un hombre son como sus huellas; puedes seguirlas donde quiera que él vaya.

Para alguien que ha decidido vivir bajo éste código, el no cumplirlos, lo mejor para él es la misma muerte. Realmente algo muy radical.

Pero también la Biblia habla de este tema de una forma muy directa, dando un alto grado de importancia a la palabra, Jesús hablando sobre los juramentos y promesas dijo: “Si van a hacer algo digan que sí­, y si no lo van a hacer digan que no. Todo lo que digan de más viene del mal” Mt. 5:37.

Con todo, ¿hasta dónde vamos a elevar el valor que le demos a nuestra palabra? – el comprometernos para algo y no hacerlo es algo que afecta a nuestra identidad y por defecto a nuestro propio honor. Un pequeño “sí”, un breve “no” es un gran compromiso para cada uno de nosotros, no entremos en el montón que dicen “todo el mundo lo hace” (que mediocridad). Creo que si comenzamos a darle sentido y valor a lo que decimos y nos comprometemos para cumplir nuestras promesas, podremos afectar más a nuestra sociedad. Por favor… no escribo como que yo ya lo haya alcanzado, estoy en la misma carrera con ustedes, éste es un recordatorio que me anima a pelear para llegar a la meta.

10 comments

  • Uno no entiende la magnitud de las palabras, ni el impacto en las personas con las que lo comparte; pero me parece muy valido el hecho de darle el verdadero valor a lo que decimos.
    Empiezo la carrera hoy!

  • Es una forma de acercarnos al desarrollo… tan deseado, aunque parece insignificante por que lo llevamos de costumbre, pero es vital en las relaciones humanas, es muy bueno tu comentario, la palabra tiene un gran valor “el compromiso”.

  • El empeño de la palabra dada tiene un valor infinito para el depositario; y no debiera tenerlo menor para quien se compromete en su cumplimiento. De manera que será el futuro el que dictamine, en su justa medida, el peso de la obligación, la franqueza del compromiso y la confianza que merece quien asume el deber. Y como de lo que estamos hablando es de hechos cuya consumación es en sí misma un futurible, un optimista diría al respecto que las promesas más ventajosas serán las que aún están por ser satisfechas; mientras que un pesimista podría decir entonces que la promesa preferible es la que ya fue cumplida. Sea como fuere, lo diga quien lo diga, franco o ambiguo, honrado o falsario, teórico o práctico, bondadoso o perverso, la cuestión se resumiría diciendo que la palabra dada tiene el doble valor de retratar la voluntad y la franqueza de quien se arroga el compromiso y también la confianza del resignado depositario.
    Todos hemos conocido hombres entre cuyas virtudes no estaba el cumplimiento de la palabra dada y que, además, eran consumados especialistas en disfrazan su verdadera personalidad. Sujetos estos que fueron siempre los peores de todos; los menos recomendables, los más indeseables. Estos individuos, cuyos rostros suelen ir cubiertos por una máscara de aparente sinceridad detrás de la cual ocultan su desmedida hipocresía, son merecedores del mayor de los desprecios; pues un hombre que se precie de serlo debería demostrar en todo momento ser dueño de un alma noble, sea cual sea el lugar y la situación, sea cual sea el trance y la circunstancia a la que se ve abocado. La verdad, la sinceridad, la confianza, debería imperar siempre en las relaciones humanas y no jugar, tan solo, el papel de mero deseo, ya que la mayor desazón que puede padecer un hombre es la duda. Y dudar de la sinceridad de palabra de alguien conduce a su inmediato arrinconamiento.

  • que forma tan sutil de despertar a la conciencia del incredulo que no piensa en la magnitud del daño que se podria ocacionar por no darle el valor a la palabra es verdad nuestro abuelos o tal vez bisabuelos podrian morir en duelo por defender su hombria su orgullo y ese es el valor que le daban a su propia palabra.

    felicidades amigo

  • devemos darle un valor legal a la palabra, sobre todo si lo dicho es demostrable, teniendo como principio el “compromiso”

  • Este mensaje va muy bien para esos que se pasan hablando politiquería barata, que solo buscan su beneficio personal.

    Para ser una persona íntegra, uno mismo necesariamente debe ser congruente con lo que dice y con lo que hace.

    Ojala en nuestra formación básica se considerara enseñar el código de ética de los samurái y la educación en valores.

  • Hola. quiero felicitarte por el tema, la verdad es que estaba buscando precisamente algo asi, la biblia nos dice que tu si sea si y tu no sea no, la verdad es que yo procuro dar cumplimiento a lo que digo aunque aveces me dicen que si no puedo no me complique tanto, pero tal como dices creo que lo que decimos tiene trascendencia, permanece en el tiempo y queda guardado en la retina de la gente, ademas me quedo muy claro que antes de comprometerme debo ver mi capacidad de tiempo. muchas gracias, cariños desde Chile. DTB.-

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